lunes, 23 de septiembre de 2013

Silencio.
Hay un suspiro friolento que desliza tristeza en el aire. Se esconde allí, entre botellas de vino acumuladas
se le detiene el tiempo en el pecho mientras analiza la distancia que le separa de Rusia

Un mausoleo de nostalgias se sientan en cornea mientras escucha el delirante sonido del anochecer en esa ciudad habitada por fantasmas que no conocen ningún idioma.

Hay un pasaje secreto
Hay un libro escrito en las venas que no quiere salir de allí.
De pronto vuelve la calma.
Le invade la locura y todo se desmorona
como queriendo amortiguar heridas que han trazado el pensamiento infinitas veces
Los números imaginarios
Las salidas imaginarias
Las canciones imaginarias
Todo forma un resplandor taciturno que se posa sobre un hombro y toma la forma de un cuervo que se escapa al sur.

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