miércoles, 20 de junio de 2012

Ana

Observa la arena con una sonrisa que contiene el fin del mundo y un silencio que guarda todas las obras de Anais Nin. se recoge la falda para impedir que el viento se adhiera a sus piernas y termine cultivando el frío de toda una ciudad. El cabello negro y el alma transparente como el vodka. Odia Rusia, ama la playa, el mar. tal vez nunca termine de conocerla, ella, su espectadora, que la observa desde el otro lado de la pregunta sin respuesta. escribe su nombre en el aire, mientras deja que el tiempo se desvanezca entre su orgasmo y las miles de moléculas que decoran esa distancia que las separa.

1 comentario: