viernes, 4 de febrero de 2011

Sencillamente no habrá mas maletas que aquellas que le esperan en el umbral. Detrás de ella, toda una obra de Kandinsky, la inmensidad le arrebata los gestos y las historias que una vez le sacaron carcajadas al final de una carretera. Esta vez deja un atardecer y una botella a medio terminar. Deja también el mapa de Varsovia, un cuento incompleto y el cuerpo desnudo que le acompaño durante todos estos viajes.
El horizonte esta allí, en frente suyo; un joven le tiende el cigarrillo que ha pagado con anticipación. Le espera ahora una copa de vino a solas. Una canción que no repare los recuerdos.
Inventará una historia de vaqueros y dibujará un gato con ideas estelares, un gato que sueñe con México y hurgue bajo los vestidos de las chicas fáciles.