viernes, 4 de febrero de 2011

Sencillamente no habrá mas maletas que aquellas que le esperan en el umbral. Detrás de ella, toda una obra de Kandinsky, la inmensidad le arrebata los gestos y las historias que una vez le sacaron carcajadas al final de una carretera. Esta vez deja un atardecer y una botella a medio terminar. Deja también el mapa de Varsovia, un cuento incompleto y el cuerpo desnudo que le acompaño durante todos estos viajes.
El horizonte esta allí, en frente suyo; un joven le tiende el cigarrillo que ha pagado con anticipación. Le espera ahora una copa de vino a solas. Una canción que no repare los recuerdos.
Inventará una historia de vaqueros y dibujará un gato con ideas estelares, un gato que sueñe con México y hurgue bajo los vestidos de las chicas fáciles.

5 comentarios:

  1. Touché. Cigarrillos, vino y soledad : un lujo.

    ResponderEliminar
  2. Qué triste, porque para la soledad ya tendremos bastante tiempo cuando estemos muertos. Buena entrada

    ResponderEliminar
  3. qué descaro de gato, ¿dónde se compran?


    (yo le doy risa,
    para que la acompañe
    también)

    ResponderEliminar
  4. Últimamente los textos que más he sentido, por su ritmo, por su brevedad, por su agudeaza, han sido en los que aparecen gatos.

    ResponderEliminar
  5. para qué más maletas si no se tiene nada para trajinar mas que lo que guarda celosamente esa cabeza loca bajo el sombrero

    ResponderEliminar