sábado, 25 de septiembre de 2010

ruleta rusa


Miras a lo lejos. Con un cigarrillo en la mano derecha y todo parece imposible hoy. Fumas como esquizofrénica te dicen. No saboreas el cigarrillo, no te importa cuanto humo puedas expulsar por minuto. Sabes que fumas y no te importa reconocer que fumas mucho. Recuerdas la historia de dos amantes que murieron en un cuarto de hotel porque no querían parar de follar. Te gustaría morir así, follando, pensando únicamente en la próxima felación.

Una mujer atraviesa tu horizonte y se queda mirándote a los ojos, como esperando que descargues un revolver invisible sobre su cuerpo. A tu lado un niño con un globo azul tararea una estúpida canción que reconoces y odias de inmediato.

Adoras los mapas y la nicotina. Adoras los atardeceres que se desvanecen en infinitas botellas de cerveza. Adoras el silencio en el día y el ruido en la noche. Adorarías tener en este momento un arma y acabar con el ruido del niño y con la mujer que arranca la lejanía que habías construido mientras echabas el humo en aquel viejo lugar.

lunes, 13 de septiembre de 2010

la experiencia de la locura


Alguna vez estuvimos en Hong Kong, detrás de una puerta que consumía las dosis más repentinas de silencio y lujuria. Él siempre comenzaba pasando sus manos por mi espalda y luego me besaba el cuello. No necesitábamos hablar o mirarnos. Podíamos construir todo a partir de la oscuridad y del frio que inundaba el cuarto. Podíamos sobrevivir así, tan calientes que dinamitábamos el silencio. Aturdíamos el edificio y todo Hong Kong. Éramos como una proyección de imágenes en desorden que no comienzan ni terminan. Pasamos horas allí. Bebiendo como si no nos quedara nada más que hacer en la vida. Derramando humo y viéndonos reflejados en esa nube negra que se formaba a la altura de nosotros. Acompañados del sentido estático de Wong Kar-wai.
Construimos un pequeño mundo allí. Entre las cuatro paredes.
Cuando fue hora de abandonarlo todo, nos dijimos hasta luego y tomamos direcciones diferentes, sin remordimiento, sin recuerdos que llevar mas que un lapso de tiempo opacado por el invierno y unas cuantas marcas en la piel.