jueves, 26 de agosto de 2010

gris niebla.


Pero cuando fumaba era diferente. Porque lo hacia tranquila. Con los labios puestos en un ardiente atardecer del Sahara. Se miraba al espejo y expulsaba el humo al ritmo de una canción que no han podido componer. Su velocidad interna superaba las velocidades mas extremas de los proyectiles de la historia. Hacia el amor en menos de medio cigarrillo. No caminaba, mas bien corría. No le importaba el tiempo porque para ella iba lento, como un barco que atraviesa el trayecto mas largo para llegar a una ciudad perdida.
Extraviada en sus pulmones es una naufraga que decide morir antes de intentar salvar su cuerpo o sus palabras. Es un silencio haciendo mapas de humo. Mapas de ningunaparte. Ahora mismo suspira y deja caer las cenizas al lado de esos tacones que han desdibujado toda la ciudad.


21:57. Las canciones de Pearl Jam encajan con nuestros movimientos y las leyes de termodinámica que deseemos conservar entre las piernas.

sábado, 21 de agosto de 2010

A usted le conozco de algo.



Le tiene miedo al frio y a la noche. se le acaba el tiempo y las botellas.

En la ventana hay un tipo de unos sesenta años. Con ambigüedad en los ojos y agujeros negros en el alma. Tiene las manos de un sobreviviente, de un paria. El cabello blanco y la imaginación nublada con otras ciudades y Hamburgo.

Otra vez. Afinidad por las personas con memoria destruida. Con mentes que contienen pasadizos secretos y lugares donde han ocurrido muchos crímenes.


El hombre busca el sur donde esta el norte. Porque esta perdido, porque quiere perderse. Porque va en la vía incorrecta, la correcta es para tontos. Dice él. Se toma su café de las diez de la mañana y elige no hacer nada por su vida. Elige estar y no estar allí, como un holograma, como el humo que no posee sombra ni silencio.
Reposa la distorsión de su caos interno a un centenar de ciudadanos que atraviesan su horizonte.