domingo, 21 de febrero de 2010

el otro día, ¿te acuerdas?


Una chica que no conoce el sabor a piña. Lee lo que hay en los edificios de la ciudad. No se sorprende, todavía no hay porque soportar el temblor desde dentro. Lleva en la mano el ultimo cigarrillo que quedo de la fiesta de anoche, para los nervios, para los temblores de tierra, para la gente que se cruza con ella y no se atreve a mirarle los ojos. Hoy precisamente no hace frio ni el cielo esta completamente oscuro, pero lleva paraguas. Cuando mira hacia atrás no ve más que semáforos y líneas blancas que indican uno de tantos caminos. No hay un fin concreto en todo aquello que la rodea, siempre tendrá en la cabeza la imagen de un hombre que no la recuerda, siempre estará allí, esa invitación a café que suspendieron por décadas.

Mira lo cerca y lo lejos que esta todo ahora. Mira lo sola que esta y lo feliz que ve el helado de chocolate. A veces ni siquiera le hace falta la apariencia del humo, le basta tener los ojos en un cigarrillo que cae desde la torre mas alta del mundo .A veces ni siquiera le da resfriado permanecer toda la noche sin abrigo en un parque del que nadie tiene ánimos de regresar.

sábado, 13 de febrero de 2010

uno

Arrojan colillas de cigarrillos y papeles en blanco.

Se miran por encima de la tarde pero no se ven más que como un manojo de copas. Trata de capturar una imagen que se escapa, se aleja cada vez mas, aunque todo siga sin moverse, aunque las tazas de té continúen intactas, pasa el tiempo y se le escapa el ángulo de la cámara, apunta y dispara.
Lleva ropa interior roja y un abrigo oscuro. Las uñas las lleva de negro y los pies los tiene fríos de tanto estar allí, dentro de todo esos tsunamis descompuestos.

Un piano no deja de sonar…

domingo, 7 de febrero de 2010

Todavía no se que quiero decir.

Quiero un lugar del que nadie regresa y al que nadie, mas que yo, vaya. Quiero un bolígrafo y un sobre, una canción de Emily Simone y un letrero que anuncie la salida de emergencia. Llevaría conmigo cigarrillos y botellas heladas. Un libro de Burroughs y un diccionario de sinónimos. Llevaría también un numero de teléfono y una dirección, para no perderme del todo, para no volverme invisible de pronto!


A vos, te dejo una calle y un tenedor para los almuerzos de domingo. Quizá un libro de historias ciberpunk y una antología de poetas malditos.

miércoles, 3 de febrero de 2010

n

¿Qué quieres encontrar al día siguiente?
Una mañana lluviosa, el cuarto con ropa en cada rincón, las paredes apenas dejando escapar las sombras de a poco para que no se desgasten. Olor a coco y a fresa. Por ultimo, después de inspeccionarlo todo, me gustaría encontrarle a él, el hombre por el que daría todo sin hacer trampa, sin señalización, sin cigarrillos.

Te arrugare la camisa la próxima vez que te vea.