sábado, 30 de enero de 2010

Los sábados eran amarillos


¿Recuerdas cuando corríamos por todo el vecindario y jugábamos a saltar la cuerda?

Ahora no, no lo recuerda. Porque correr es para gente que sabe hacia donde va y saltar la cuerda es imposible en estos días, todo es un jodido imposible en estos días. Quisiera llevar guantes rojos y chaqueta negra. Quisiera volver a soñar con los libros de Kafka, soñar con Francia, con el azar, mirarle a los ojos y pensar que lleva un paraguas para defenderse de los malos presagios.

Hasta diez, hasta que las bengalas te recuerden una guerra donde la gravedad lo observa todo desde un extremo de la mesa.

martes, 26 de enero de 2010

Solo recorríamos el lugar para amortiguar el frio (1)


Tenía un amante que la llevaba a follar a los sitios más peligrosos, donde nunca sabias cuando estabas de pie.
La última vez estuvieron en una casa de madera, similar al hogar de las aves que no saben donde queda el este. Fue toda una odisea llegar hasta allí, porque la madera estaba húmeda y en cuanto la pisabas se rompía. Pero lograron estar dentro, lograron abrir las pequeñas ventanas que eran iluminadas de vez en cuando por una luz verde. Esa noche hablaron de la revolución rusa, de la tercera guerra mundial que llevan todos en el interior.
Había un gato, como en todos los lugares peligrosos y que tienen el aspecto de aves. Le hablaron al gato, le contaron historias sobre gente que se pierde en el fondo de una canción. Luego se besaron, se tumbaron y ambos terminaron riéndose en silencio para que nadie les escuchara.

Ahora le recuerda y tira lo que queda del cigarrillo.

sí, quizá sea posible enamorarse de los amantes.

viernes, 22 de enero de 2010

Si ella dice que esta triste es porque algo realmente jodido le pasa.

Ya no usa gorros de colores ni bebe vino. Se la pasa sentada sobre la cama mirando de arriba abajo la pared que esta llena de fotografías. Ya ni siquiera mira la ventana ni lo que hay después. Ya no tararea canciones que no existen, pero que juraba sonaron en la radio toda la vida. Ahora fuma más de lo normal y se toma unas doce tazas de café en el día.

Escucha esa guitarra que no para de sonar toda la tarde,
Mira como cae la tarde cuando se lleva un dedo a los labios pidiéndole que se calle.

miércoles, 13 de enero de 2010

No lo se.


Libros que describen mujeres con relojes suspendidos en todo el cuerpo, con horas impares que recuerdan las catástrofes de antaño. Mujeres con los dedos rotos, por donde todo se escapa, incluso esos hombres que miran de soslayo y beben tequila para hacer mas soportable el invierno.

-¿Qué hay más allá de un entonces? -No lo se. -Un cigarrillo que hace colapsar el mundo en cada calada.

Se mira las piernas, en estos días debería viajar, arrugarlo todo y tirarlo a la basura, como hace siempre con los amantes que llevan en los hombros un paréntesis imposible de cerrar.

domingo, 3 de enero de 2010

¿Qué me dices de las noches efímeras?


Despiertas. La ves allí, todavía con los recuerdos enredados en otra parte. Piensas en un barco de vapor, te imaginas las luciérnagas porque da la casualidad de que nunca las has visto, piensas también en África, en los cuchillos que lanzan desde el polo sur. Piensas en aviones de papel y en viajes interestelares, en romper la distancia con un cigarrillo que atraviese las líneas y llegue donde cualquier espectador, que daría la vida por continuar esta historia. Y luego ya no piensas en nada, porque es como si salieras de nuevo a la realidad. Allí esta ella, pero luego no estará, y todo será como antes, una mañana clandestina para ir al trabajo, la humedad del cuarto llenando hasta el tope el nivel de las palabras.

En la ventana, la luz se rompe haciendo malabares.