lunes, 1 de noviembre de 2010

Angela


Todavía no se enamora. Es de las que miente los miércoles y en vez de tomar chocolate los domingos temprano se bebe una botella de tequila en un santiamén. Afila sus palabras para no utilizar rifles. Vive en el sur. Cambia constantemente de amantes. Su vecino escucha Billie Holiday antes de irse a la cama. Ella le observa desde la ventana de la cocina, mientras se fuma el último cigarrillo de la jornada. Solo las personas verdaderamente solas aprecian el desorden del jazz y la belleza que esconden las casualidades, le dijo su último amante. Después de eso, dijo que iría por otra botella y mientras eso, ella recogía sus cosas y salió sin dar excusas, en estos tiempos el clima es lo único que necesita una explicación, las demás cosas vienen porque si!

5 comentarios:

  1. Bien así no comprenda el modo de ser de la protagonista del relato no puedo dejar de admirar su belleza. Un abrazo grande y gracias por recrearnos la vista

    ResponderEliminar
  2. Se enamorará cuando encuentre a alguien que se beba dos botellas de tequila... ya verás...

    Besicos

    ResponderEliminar
  3. Tal vez nunca se enamore porque no soportaría beber siempre con el mismo hombre. Tal vez sueñe que va al mar desnuda con un guia que la abrigue con palabras y caricias. Tal vez no quiera enamorarse.

    ResponderEliminar
  4. seguro que Ángela no sabe de fríos. seguro.
    (sonrisa)

    ResponderEliminar
  5. sobre todo me inquieta ese irse a la francesa. en un hombre es raro, pero recomendable, en una mujer es, simplemente, afrodisíaco. "bien, que se pudra con su yazz y su belleza y sus casualidades". todos estamos tan podridos y el misterio del clima resulta más apopléjico, compromete el planeta entero y es más que una casualidad y un trueno, una inundación, una lluviecita a pleno sol son misterios preferibles a hombres descifrables. esa manera de fluir, tan climática, merece aunque sea perder un paraguas en agradecimiento.

    ResponderEliminar