sábado, 5 de junio de 2010

Dejas un rock and roll y un encendedor que no funciona

Quiebro las pastas para echárselas al agua que termina de hervir. Mientras haya orégano, pimienta y un poco de sal, todo puede ir bien. Todavía quedan cigarrillos en el bolso, todavía queda la canción más larga sonando dentro de mi.

Prepara la salsa y los champiñones. Espera. Se levanta el vestido y se organiza las medias. Pasa lo malo, lo bueno, lo que sigue después. El próximo trago como diría Lowry con una mirada puesta en el incendio. Ya no hay ventanas con cortinas rojas para sacar la mano y despedirse de todo mientras ella misma termina desvaneciéndose. Adentro, donde están los cobardes, los más tristes, los más jodidos por la puta mierda que no consiguen sacar de si.

Fuma y piensa. Las dos cosas al tiempo. Lo imposible estallando aquí y allá. Y la habitación sola. De nuevo completamente sola. Con sonatas y bares rondado en su cabeza. y el rock and roll, y la cerveza que la emborracha con facilidad y el caos mas caótico de todos haciendo estragos en los pulmones. Y todo. Que se marcha. Y al final una maleta con el rostro de Bukowski en una de sus esquinas. El otoño. El invierno. Nirvana. red hot chili peppers.

El al otro lado de la calle diciendo que ya no quiere más.

Yo... de este lado, me miro las uñas sin saber muy bien en que pensar.

7 comentarios:

  1. Bukowsky, humo y rock and roll. Aparte de lo que eso conlleva (enamoramiento incondicional por mi parte)tu texto, como siempre, sencillamente maravilloso. Juro que me encanta tu manera de escribir, echaba de menos leerte.
    Un beso :)

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  2. Una postal tridimensional...
    Me gusta babearme mientras leo el último párrafo.
    Salud!

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  3. Ya me imagino un fin de semana así y levantarme al día siguiente para trabajar...!!! (Bueh... ¡¡si es que me levanto!!)

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  4. Perfecto, bíblico, intangible. ¿Cómo lo haces?

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  5. Y mientras le quede rock n roll en el cuerpo le sobran el resto de mierdas.

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  6. Me sentaría con ella a comer. Le serviría vino, media copa, suficiente como para que se le achispe el aliento.


    (mimos para tu
    maleta)

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  7. Si no te mueres antes, cuántos hombres
    buscarán el camino de tu piernas.
    Y tú no sabes nada. Juegas, ríes.
    Eres aún una niña muy pequeña.
    Pareces un ovillo de canciones
    que salta por el barro y no se mancha.
    Ignoras todavía por qué vives.
    Cuál es la utilidad de tu existencia.
    Un día lo sabrás. Cuando los hombres
    pasen, uno tras otro, entre tus piernas.

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