miércoles, 21 de abril de 2010

Y si quisiera podría volar el mundo ahora mismo.


Para desayunar: una cama deshecha, su canción que todavía resuena en la humedad de la casa… pero nada de jugo ni cerveza. Solo queda una nevera aturdida, con historias de satélites y un viejo amor.
Se pone la chaqueta y se quita un poco la cara de lujuria que le quedó de la noche anterior.
Irá a la tienda y de paso comprará café para cuando él vuelva y quiera llenarse de esa oscura electricidad hipotética. Otra vez tiene un puerto desde donde girar el clima y hacer con los números y las manos una nave que puede ir donde quiera.


Deja caer sobre ese charco de silencio una docena de arrepentimientos y un pasaje sin regreso a cualquier rincón de Roma. Vamos chica, una calada más para el frio de la mañana.

5 comentarios:

  1. de lujo,
    ... pero solo una calada, hace daño...

    =)...

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  2. De verdad que las mujeres son incomprensibles...¡¡pero son tan hermosas!! que así me quede descerebrado ¡¡quiero una ahora!!

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  3. Una nave que hace historias de satélites para esconder en la nevera. ¿dónde se compran esas?


    desayunodedomingo
    parati

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  4. Esas noches son un peligro, porque te deja anestesiada para unos días, y no te enteras...

    Besicos

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  5. la mía se queda siempre con las imágenes de trenes lejanos
    (la nevera digo)

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