martes, 26 de enero de 2010

Solo recorríamos el lugar para amortiguar el frio (1)


Tenía un amante que la llevaba a follar a los sitios más peligrosos, donde nunca sabias cuando estabas de pie.
La última vez estuvieron en una casa de madera, similar al hogar de las aves que no saben donde queda el este. Fue toda una odisea llegar hasta allí, porque la madera estaba húmeda y en cuanto la pisabas se rompía. Pero lograron estar dentro, lograron abrir las pequeñas ventanas que eran iluminadas de vez en cuando por una luz verde. Esa noche hablaron de la revolución rusa, de la tercera guerra mundial que llevan todos en el interior.
Había un gato, como en todos los lugares peligrosos y que tienen el aspecto de aves. Le hablaron al gato, le contaron historias sobre gente que se pierde en el fondo de una canción. Luego se besaron, se tumbaron y ambos terminaron riéndose en silencio para que nadie les escuchara.

Ahora le recuerda y tira lo que queda del cigarrillo.

sí, quizá sea posible enamorarse de los amantes.

6 comentarios:

  1. con tanta madera, gatos y asesinos vamos a colapsar Djuna y yo.

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  2. Chévere relato...siempre acaban con una sentencia ¿es moda del país? hmmm? Kises;)

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  3. La tia de la foto da miedito.
    Pero lo que no da miedo, sino envidia, es esa casa de madera mojada y gatos fantasma que esperan encontrar aves con brújulas que jamás marcan el este.
    Eso mola.

    Y los amores de risas silenciosas.
    Eso también.

    =)

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  4. Tan a menudo nos enamoramos de los amantes como tan a menudo no llegamos a darnos cuenta nunca.



    (un miau
    de gato que
    parece un pájaro)

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  5. Es que si existe el amor en el sexo, si no a las pruebas me remito...

    Besicos

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  6. Ahora tendrá que encontrar otro que la lleve a sitios aún más insólitos.

    Tienes algo en mi blog (:

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