sábado, 30 de enero de 2010

Los sábados eran amarillos


¿Recuerdas cuando corríamos por todo el vecindario y jugábamos a saltar la cuerda?

Ahora no, no lo recuerda. Porque correr es para gente que sabe hacia donde va y saltar la cuerda es imposible en estos días, todo es un jodido imposible en estos días. Quisiera llevar guantes rojos y chaqueta negra. Quisiera volver a soñar con los libros de Kafka, soñar con Francia, con el azar, mirarle a los ojos y pensar que lleva un paraguas para defenderse de los malos presagios.

Hasta diez, hasta que las bengalas te recuerden una guerra donde la gravedad lo observa todo desde un extremo de la mesa.

6 comentarios:

  1. *_*
    Me dejas sin palabras.
    De modo que mi admiración se postra a tus pies en silencio mientras me marcho despacito, sin saber muy bien qué decir...


    pd: los gatos... a veces me da por pensar que los gatos tuertos son el eje mágico del mundo.
    Quien sabe.
    Quizá sí.
    Quizá no.


    =)

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  2. Te comprendo cariño llegar a adulto es complicadísimo. Kisses;)

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  3. si yo visto de rojo en los entierros, qué te impide los guantes encarnados?

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  4. Bonito, sincero, directo al corazón. El tiempo perdido y la cruda realidad del presente.
    ¡Agg! Aunque es posible volver al vecindario.

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  5. Muy bueno... gambeteaste con calidad de crack la trillada tematica de la infancia perdida.
    Podria ser un pasaje de Proust.
    Te felicito!

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