lunes, 8 de noviembre de 2010

se llama Jimena y es Mexicana

Ella habla de lestrigones, ciclopes, y un imponente Poseidón
Tiene tatuado en los pulmones una ciudad perdida.
Colecciona desiertos y borracheras. Usa la brújula no para guiarse sino para perderse.
Las ventanas son el otro mundo, los otros lugares a los que le encantaría volver en llamas.
Una vez emprendimos un viaje, materializamos la locura en un camino que no conducía a ningún lugar pero que a la vez los atrapaba todos.
En las maletas solo teníamos manicomios y siluetas de gente que se atraviesa los desiertos para nunca mas regresar.

Por ser mexicana siempre me parecerá que lleva un detective salvaje muy dentro y un asesino de mujeres al sur de su pantalón.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Angela


Todavía no se enamora. Es de las que miente los miércoles y en vez de tomar chocolate los domingos temprano se bebe una botella de tequila en un santiamén. Afila sus palabras para no utilizar rifles. Vive en el sur. Cambia constantemente de amantes. Su vecino escucha Billie Holiday antes de irse a la cama. Ella le observa desde la ventana de la cocina, mientras se fuma el último cigarrillo de la jornada. Solo las personas verdaderamente solas aprecian el desorden del jazz y la belleza que esconden las casualidades, le dijo su último amante. Después de eso, dijo que iría por otra botella y mientras eso, ella recogía sus cosas y salió sin dar excusas, en estos tiempos el clima es lo único que necesita una explicación, las demás cosas vienen porque si!

sábado, 16 de octubre de 2010

Se quedaría escuchando esa historia todo el tiempo del mundo, pero ella en cualquier momento olvidará lo que estaba haciendo allí y quien es él. Se olvidará de la sonrisa y los números favoritos de la niña con xeroderma pigmentoso.
Mira al fondo del jardín y de pronto la niña dice que los jardines no tienen fondo, como si escuchara sus pensamientos, como si hablara con ese narrador interno que observa a lo lejos y sueña con tener una polaroid que le recuerde lo solitaria que suelen ser las fotografías.
Aquí todo es diferente. Todo es blanco y esta prohibido fumar. ¡Cuanto diera ahora por una calada de cigarrillo!
Ella mueve las manos como en un juego que sabe de antemano perderá. La niña le detalla muy bien los movimientos y acierta, cree que las manos guardan los secretos de las personas.

Cuando salga de allí, comprara un café muy oscuro y un cigarro, se irá lentamente a casa como si nunca quisiera llegar, luego todo parece tan real como ha sido hasta ahora.

sábado, 25 de septiembre de 2010

ruleta rusa


Miras a lo lejos. Con un cigarrillo en la mano derecha y todo parece imposible hoy. Fumas como esquizofrénica te dicen. No saboreas el cigarrillo, no te importa cuanto humo puedas expulsar por minuto. Sabes que fumas y no te importa reconocer que fumas mucho. Recuerdas la historia de dos amantes que murieron en un cuarto de hotel porque no querían parar de follar. Te gustaría morir así, follando, pensando únicamente en la próxima felación.

Una mujer atraviesa tu horizonte y se queda mirándote a los ojos, como esperando que descargues un revolver invisible sobre su cuerpo. A tu lado un niño con un globo azul tararea una estúpida canción que reconoces y odias de inmediato.

Adoras los mapas y la nicotina. Adoras los atardeceres que se desvanecen en infinitas botellas de cerveza. Adoras el silencio en el día y el ruido en la noche. Adorarías tener en este momento un arma y acabar con el ruido del niño y con la mujer que arranca la lejanía que habías construido mientras echabas el humo en aquel viejo lugar.

lunes, 13 de septiembre de 2010

la experiencia de la locura


Alguna vez estuvimos en Hong Kong, detrás de una puerta que consumía las dosis más repentinas de silencio y lujuria. Él siempre comenzaba pasando sus manos por mi espalda y luego me besaba el cuello. No necesitábamos hablar o mirarnos. Podíamos construir todo a partir de la oscuridad y del frio que inundaba el cuarto. Podíamos sobrevivir así, tan calientes que dinamitábamos el silencio. Aturdíamos el edificio y todo Hong Kong. Éramos como una proyección de imágenes en desorden que no comienzan ni terminan. Pasamos horas allí. Bebiendo como si no nos quedara nada más que hacer en la vida. Derramando humo y viéndonos reflejados en esa nube negra que se formaba a la altura de nosotros. Acompañados del sentido estático de Wong Kar-wai.
Construimos un pequeño mundo allí. Entre las cuatro paredes.
Cuando fue hora de abandonarlo todo, nos dijimos hasta luego y tomamos direcciones diferentes, sin remordimiento, sin recuerdos que llevar mas que un lapso de tiempo opacado por el invierno y unas cuantas marcas en la piel.

jueves, 26 de agosto de 2010

gris niebla.


Pero cuando fumaba era diferente. Porque lo hacia tranquila. Con los labios puestos en un ardiente atardecer del Sahara. Se miraba al espejo y expulsaba el humo al ritmo de una canción que no han podido componer. Su velocidad interna superaba las velocidades mas extremas de los proyectiles de la historia. Hacia el amor en menos de medio cigarrillo. No caminaba, mas bien corría. No le importaba el tiempo porque para ella iba lento, como un barco que atraviesa el trayecto mas largo para llegar a una ciudad perdida.
Extraviada en sus pulmones es una naufraga que decide morir antes de intentar salvar su cuerpo o sus palabras. Es un silencio haciendo mapas de humo. Mapas de ningunaparte. Ahora mismo suspira y deja caer las cenizas al lado de esos tacones que han desdibujado toda la ciudad.


21:57. Las canciones de Pearl Jam encajan con nuestros movimientos y las leyes de termodinámica que deseemos conservar entre las piernas.

sábado, 21 de agosto de 2010

A usted le conozco de algo.



Le tiene miedo al frio y a la noche. se le acaba el tiempo y las botellas.

En la ventana hay un tipo de unos sesenta años. Con ambigüedad en los ojos y agujeros negros en el alma. Tiene las manos de un sobreviviente, de un paria. El cabello blanco y la imaginación nublada con otras ciudades y Hamburgo.

Otra vez. Afinidad por las personas con memoria destruida. Con mentes que contienen pasadizos secretos y lugares donde han ocurrido muchos crímenes.


El hombre busca el sur donde esta el norte. Porque esta perdido, porque quiere perderse. Porque va en la vía incorrecta, la correcta es para tontos. Dice él. Se toma su café de las diez de la mañana y elige no hacer nada por su vida. Elige estar y no estar allí, como un holograma, como el humo que no posee sombra ni silencio.
Reposa la distorsión de su caos interno a un centenar de ciudadanos que atraviesan su horizonte.

jueves, 15 de julio de 2010

un kamikaze


Fuma desde los once. A los trece leyó a Shakespeare y no volvió a tocar un libro hasta los veintitrés. Ahora tiene cuarenta y toma café con leche todas las mañanas. Vive solo y guarda las cartas de amigas extranjeras bajo la cama, en una caja de madera. Aprendió a hablar ruso accidentalmente. Es el hombre más triste de la ciudad. No escucha música ni bebe. Se sumerge en su silencio aterrador y de cuando en cuando sale a la ventana a tomar un poco de frio. Siempre quiso conocer Alemania, pero ahora se le hace más lejana que nunca. Todos los días despierta a la seis de la mañana, con el corazón oprimido, con un solo recuerdo en la cabeza y con dolor en los riñones. Se sienta a escribir, determina cada rincón de la casa y describe detalle a detalle la nostalgia que se acomoda allí. No hay mujeres por las que tenga que extender sus labios en son de una sonrisa ni tampoco por las que tenga que reflejar una dichosa melancolía bajo los parpados.

Tendrás en los bolsillos solo un manojo de lugares y fotografías, en algunas sonriendo, en otras como ausente. No habrá tiempo para vos. Habrá tiempo para todos excepto para vos. Porque ya no crees en el tiempo, se te antoja ahora mismo romper el único reloj que hay en la casa, el problema es que los relojes son los objetos a los que el tiempo les es más indiferente.

miércoles, 7 de julio de 2010

Pero caleidoscopio no es la palabra más bonita.

Caminábamos de regreso a casa. Después de tomar café todo el día con un periódico en las manos. Parecíamos dos adultos de verdad, de esos que solo piensan en futbol y política. Mirábamos la lejanía y no decíamos nada. No había mucho que comentar. El clima estaba de nuestro lado. Ambos amábamos el frio.
Faltaba una cuadra para llegar, cuando me preguntó cual era la palabra más bonita. Le dije que caleidoscopio, desde niño me ha gustado esa palabra, por las vocales que contiene, por como suena; por lo mágica que llega a ser. Me miró extrañada y me dijo que esa no era la palabra mas bonita, que existía aerostática, amuleto, apocalipsis, enfermedad, iceberg, horizonte. Escogiste la palabra mas vacía, la que carece de silencio. Terminó de decirme mientras insertaba la llave y giraba para entrar.

la tome de la cintura y le bese el cuello, vos sos la chicapalabra mas bonita que tengo.

domingo, 4 de julio de 2010

sin importancia


Se tomó el whisky de un trago, sin pudor. Le dolía un poco la cabeza y la herida que se había hecho junto al ojo. Al amanecer irían a Roma; pero él prefirió tomar rumbo a Nueva York y ella se quedó en el bar de siempre, despedazando la poca vida que llevaba en las maletas.
Esta mañana apareció en una habitación de hotel, con dos billetes arrugados en la mesa de noche. No sabe desde cuando le empezaron a ir mal las cosas. No cree en casualidades o en suerte, se desafía a si misma de una manera exagerada y termina de rodillas, en el campo de batalla, sin voz y sin recuerdos. Ella es de las que deja todo atrás, una temeraria de tiempo perdido. Nada ni nadie le cambiaran su estilo de vida.
Mucho menos ahora que es toda impulsos.

miércoles, 23 de junio de 2010

“Ahí sos nada”



O puta o chef, pero no ambas. Música mientras fuma, un violín que no le agrada y una vez que sale de la radio ya no hay quien le detenga, ni el humo, ni la mirada, ni el silencio mas grande que brota de sus ojos. Me quedo como puta. O como chef; aunque las dos se deslizan en un invierno maravilloso y en ciudades remotas no se muy bien de que van. Si de cuchillos o de camas con tendidos arrugados. Noches acumuladas en un rincón. Alfileres, también podría ser costurera, una costurera puta que sabe cocinar. No suena bien. Tendría demasiadas armas para destrozar a mis amantes. Puta, sí, así es. Me quedo con esa, no quiero platos rotos ni telas deshechas, quiero camas casuales y cuerpos sin norte y sin sur. Puta.

viernes, 18 de junio de 2010

luego todo quedó en silencio


Va de afán porque esta enojada, porque hoy mas que nunca odia el silencio, ese silencio que le abre huecos en la piel y en la mirada. Otra copa mas, un paso hacia ninguna parte. Desde un puerto donde dejas ir las mejores canciones y los peores tiempos, los desiertos que capturan la soledad con millares de oasis. Es el mundo el que se tambalea y cae. El que esta lleno de dinamita en el fondo. No hace falta parar. Ahora queda un poema de Baudelaire inentendible y un cigarrillo partido por la mitad. En este día anhela un rincón en Manhattan, sin civilizaciones, sin manos, sin cuerpo, sin palabras. Un rincón donde las sombras bailen y paren el viento con teoremas imposibles.

Una ventana desde donde mirar el fin del mundo, trampas para equilibristas con mala suerte.

sábado, 5 de junio de 2010

Dejas un rock and roll y un encendedor que no funciona

Quiebro las pastas para echárselas al agua que termina de hervir. Mientras haya orégano, pimienta y un poco de sal, todo puede ir bien. Todavía quedan cigarrillos en el bolso, todavía queda la canción más larga sonando dentro de mi.

Prepara la salsa y los champiñones. Espera. Se levanta el vestido y se organiza las medias. Pasa lo malo, lo bueno, lo que sigue después. El próximo trago como diría Lowry con una mirada puesta en el incendio. Ya no hay ventanas con cortinas rojas para sacar la mano y despedirse de todo mientras ella misma termina desvaneciéndose. Adentro, donde están los cobardes, los más tristes, los más jodidos por la puta mierda que no consiguen sacar de si.

Fuma y piensa. Las dos cosas al tiempo. Lo imposible estallando aquí y allá. Y la habitación sola. De nuevo completamente sola. Con sonatas y bares rondado en su cabeza. y el rock and roll, y la cerveza que la emborracha con facilidad y el caos mas caótico de todos haciendo estragos en los pulmones. Y todo. Que se marcha. Y al final una maleta con el rostro de Bukowski en una de sus esquinas. El otoño. El invierno. Nirvana. red hot chili peppers.

El al otro lado de la calle diciendo que ya no quiere más.

Yo... de este lado, me miro las uñas sin saber muy bien en que pensar.

jueves, 27 de mayo de 2010

11

Que cuando hacia frio se iba de chaqueta y zapatos de colores a caminar. También llevaba un libro grande y viejo, de física, para cubrirse la cabeza de la lluvia. En esos días solo quería caminar y luego, tal vez, llegar a casa, preparar una taza de café hasta el borde y fumarse doce cigarrillos, hasta que la voz se le destrozara. Quizá también se acercara a la ventana para dibujar paraguas con el dedo.

Ahora que esta en casa, cambiara la rutina, hoy no ira a caminar. Se meterá bajo las sabanas y esperara que alguno de sus amantes toque el timbre. Seguramente se pondrán a hablar de viejos amigos que se fueron lejos y terminaran follando como si fuese el último frio que les coge sin licor.

miércoles, 28 de abril de 2010

esa mañana casi fusionamos el frio de la habitación con viajes cosmicos

Se acerca a la ventana, no quiere escucharla cuando aun no se ha tomado el café de la mañana y habla de sillas eléctricas, de una tristeza que hace telarañas en el cuarto, de maletas y de perderse en cualquier hora.

Canta para si mismo Knocking On Heaven's Door. Le cambia la letra y el panorama a la canción, la desliza sobre el cigarrillo y hasta a ella la ve un poco perfecta con esa lluvia de nostalgias en los ojos y en las palabras.

No dice nada, pero le encanta viajar con ella. Le encanta llevarla en eso que llaman nave a cualquier lugar intergaláctico. Después de que le tiene el café caliente y le enciende el cigarrillo, todo en el cuarto suena mejor. Después de la ventana; solo tsunamis.

un paraguas de orgasmos para los días en que la cafetera se arruine y eche a perder las canciones que amortiguan el silencio de la carretera por la que se mueve esa nave.

miércoles, 21 de abril de 2010

Y si quisiera podría volar el mundo ahora mismo.


Para desayunar: una cama deshecha, su canción que todavía resuena en la humedad de la casa… pero nada de jugo ni cerveza. Solo queda una nevera aturdida, con historias de satélites y un viejo amor.
Se pone la chaqueta y se quita un poco la cara de lujuria que le quedó de la noche anterior.
Irá a la tienda y de paso comprará café para cuando él vuelva y quiera llenarse de esa oscura electricidad hipotética. Otra vez tiene un puerto desde donde girar el clima y hacer con los números y las manos una nave que puede ir donde quiera.


Deja caer sobre ese charco de silencio una docena de arrepentimientos y un pasaje sin regreso a cualquier rincón de Roma. Vamos chica, una calada más para el frio de la mañana.

miércoles, 7 de abril de 2010

El chico que solía tener pólvora en la memoria


Cuando tomaba vino barato comenzaba a hablar de gente extraña, de sonámbulos perdidos en un cuartotragedia. De gente que se muere de amor o que se muere por que si, eso nunca lo recordaba, pero recordaba los rostros, los gestos de las personas, las frases que dijeron y las que olvidaron decir. Todo sucedía en fotogramas e imágenes sin dirección alguna.
Creía saber física. Creía que preparaba el mejor desayuno del mundo, se creía el que más aguantaba con el vino ardiéndole dentro… todo eso para ocultar que el único personaje de sus historias no era mas que él, que esas personas en multicolor eran a fin de cuentas un hombre derrotado por tonos grises en un montículo a blanco y negro.

Él es quien conduce y termina llevándome a galaxias efímeras donde los besos saben a café y cigarrillo.

domingo, 28 de marzo de 2010

Le daba un beso en la mejilla después de fumar


Le gustaba cuando llegaba a casa temprano y comenzaba a hablarle desde la cocina, sin saber si estaba despierta o no. A veces llevaba cigarrillos y entraba al cuarto haciendo cualquier comentario sobre el día, le tocaba la espalda y le encendía el cigarrillo sin que ella hubiese aceptado fumar. A veces le sorprendía esa manera que tenia él, de continuar las cosas aunque el camino fueran cuchillos y precipicios tóxicos. A veces le daba miedo pensar en que todavía él la quisiera. A pesar de que seguían viviendo juntos y a veces hasta se quedaban horas enteras uno sobre el otro, ambos sabían que todo había terminado, que desde un año para acá las cosas iban de mal en peor.

Son las diez y es raro que todavía no llegue, ella se levanta con los ojos en una ciudad invisible. En la mesa del comedor olvidó tres cigarrillos. Ella se queda allí, fumando uno tras otro mientras se acostumbra a la idea de que no vuelva, de que tal vez se quedó suspendido en una de tantas trampas que colgaban de las grietas.

lunes, 22 de marzo de 2010

Apoteosis

Descarga el humo como si fueran letras que caen en un lugar imposible. Hace un año estaba en el sur con la mujertristeza que le hablaba de arquitectura y de gritos arrojados al azar.
Pide otro vaso de leche. Al lado una mujer de unos cuarenta años trata de descifrar el código de una vieja fotografía. Debajo de la imagen parece haber escrito el nombre de alguien, seguramente un nombre que aparece en libros y etiquetas donde las explosiones no alcanzan a llegar de pie. La mujer le mira y le hace una mueca nostálgica como queriendo arrancarse de lo mas profundo algo que es imposible de sacar. Él baja la mirada hasta las piernas de ella, piensa que quizá podría llegar a amarla si no fuera por una cicatriz que le recorre toda la rodilla y desemboca en la superficie del tobillo. No le gustaron nunca las cicatrices en el cuerpo, prefiere las cicatrices ocultas, las que solo pueden ver aquellos que dejan al viento una geometría inventada. Se bebe la leche de un trago, paga la cuenta y se va. Tal vez ahora si pueda terminar de escribir esa carta que dejo empezada hace tanto tiempo.

miércoles, 17 de marzo de 2010

dentro de una carta de hojalata


Desviaban la lluvia con cigarrillos y con historias tristes.

En la televisión un hombre trata de descifrar el clima, sus palabras se abren dentro de un libro donde etnólogos desesperados buscan el olor del frio en la madrugada. En la ventana un hombre que no recuerda las ecuaciones de su vida ve llover en ángulos ebrios de lugares apartados, donde no llegan las vocales ni los ruidos de las aves al amanecer.

Él bromeó con la temperatura para que no me dolieran tanto las manos, mientras le contaba una leyenda de mujeres que se encierran en el cuarto de baño a leer novelas de Anatole France.

Apaga las luces y se queda mirando perplejo la oscuridad de su cuarto. Mañana temprano hará chocolate caliente para ella e inventara un poema de torres acidas que se escabullen en el desierto.

sábado, 6 de marzo de 2010

Volátil

Iban caminando hasta lo mas alto del pueblo, allí se sentaban a ver los atardeceres. Llevaban cigarrillos y agua.
Lunes: 6.08 pm atardecer vodka con naranja.
A lo lejos una nube que hace las veces de gato atrapando un pájaro que sabe de Guy de Maupassant
Martes: 6.27 pm rojo manzana.
Un beso que les recuerda un otoño de 1966, cuando las mujeres llevaban vestido para ir a la iglesia.
Miércoles 7.01 pm no hay atardecer, ni cigarrillos, ni nubes que se retuercen en recuerdos oblicuos.
Ya comienza a quererle.
Jueves 6.12 pm. Rosado. Amapolas semi-diurnas semi-nocturnas, una sinfonía de Mozart al fondo en las nubes con whisky.
Viernes 6.22 pm el ruido del cigarrillo no les deja concentrar la retina en el atardecer opaco. Alguien calcina las letras y deja la maleta olvidada en la estación de tren.
En este momento lo daría todo por irse a algún lado, entre viajes cósmicos y citas de Baudelaire que ambos descomponen.


Tengo la impresión de que me harás falta. De alguna manera aun desconocida, me harás falta.

domingo, 21 de febrero de 2010

el otro día, ¿te acuerdas?


Una chica que no conoce el sabor a piña. Lee lo que hay en los edificios de la ciudad. No se sorprende, todavía no hay porque soportar el temblor desde dentro. Lleva en la mano el ultimo cigarrillo que quedo de la fiesta de anoche, para los nervios, para los temblores de tierra, para la gente que se cruza con ella y no se atreve a mirarle los ojos. Hoy precisamente no hace frio ni el cielo esta completamente oscuro, pero lleva paraguas. Cuando mira hacia atrás no ve más que semáforos y líneas blancas que indican uno de tantos caminos. No hay un fin concreto en todo aquello que la rodea, siempre tendrá en la cabeza la imagen de un hombre que no la recuerda, siempre estará allí, esa invitación a café que suspendieron por décadas.

Mira lo cerca y lo lejos que esta todo ahora. Mira lo sola que esta y lo feliz que ve el helado de chocolate. A veces ni siquiera le hace falta la apariencia del humo, le basta tener los ojos en un cigarrillo que cae desde la torre mas alta del mundo .A veces ni siquiera le da resfriado permanecer toda la noche sin abrigo en un parque del que nadie tiene ánimos de regresar.

sábado, 13 de febrero de 2010

uno

Arrojan colillas de cigarrillos y papeles en blanco.

Se miran por encima de la tarde pero no se ven más que como un manojo de copas. Trata de capturar una imagen que se escapa, se aleja cada vez mas, aunque todo siga sin moverse, aunque las tazas de té continúen intactas, pasa el tiempo y se le escapa el ángulo de la cámara, apunta y dispara.
Lleva ropa interior roja y un abrigo oscuro. Las uñas las lleva de negro y los pies los tiene fríos de tanto estar allí, dentro de todo esos tsunamis descompuestos.

Un piano no deja de sonar…

domingo, 7 de febrero de 2010

Todavía no se que quiero decir.

Quiero un lugar del que nadie regresa y al que nadie, mas que yo, vaya. Quiero un bolígrafo y un sobre, una canción de Emily Simone y un letrero que anuncie la salida de emergencia. Llevaría conmigo cigarrillos y botellas heladas. Un libro de Burroughs y un diccionario de sinónimos. Llevaría también un numero de teléfono y una dirección, para no perderme del todo, para no volverme invisible de pronto!


A vos, te dejo una calle y un tenedor para los almuerzos de domingo. Quizá un libro de historias ciberpunk y una antología de poetas malditos.

miércoles, 3 de febrero de 2010

n

¿Qué quieres encontrar al día siguiente?
Una mañana lluviosa, el cuarto con ropa en cada rincón, las paredes apenas dejando escapar las sombras de a poco para que no se desgasten. Olor a coco y a fresa. Por ultimo, después de inspeccionarlo todo, me gustaría encontrarle a él, el hombre por el que daría todo sin hacer trampa, sin señalización, sin cigarrillos.

Te arrugare la camisa la próxima vez que te vea.

sábado, 30 de enero de 2010

Los sábados eran amarillos


¿Recuerdas cuando corríamos por todo el vecindario y jugábamos a saltar la cuerda?

Ahora no, no lo recuerda. Porque correr es para gente que sabe hacia donde va y saltar la cuerda es imposible en estos días, todo es un jodido imposible en estos días. Quisiera llevar guantes rojos y chaqueta negra. Quisiera volver a soñar con los libros de Kafka, soñar con Francia, con el azar, mirarle a los ojos y pensar que lleva un paraguas para defenderse de los malos presagios.

Hasta diez, hasta que las bengalas te recuerden una guerra donde la gravedad lo observa todo desde un extremo de la mesa.

martes, 26 de enero de 2010

Solo recorríamos el lugar para amortiguar el frio (1)


Tenía un amante que la llevaba a follar a los sitios más peligrosos, donde nunca sabias cuando estabas de pie.
La última vez estuvieron en una casa de madera, similar al hogar de las aves que no saben donde queda el este. Fue toda una odisea llegar hasta allí, porque la madera estaba húmeda y en cuanto la pisabas se rompía. Pero lograron estar dentro, lograron abrir las pequeñas ventanas que eran iluminadas de vez en cuando por una luz verde. Esa noche hablaron de la revolución rusa, de la tercera guerra mundial que llevan todos en el interior.
Había un gato, como en todos los lugares peligrosos y que tienen el aspecto de aves. Le hablaron al gato, le contaron historias sobre gente que se pierde en el fondo de una canción. Luego se besaron, se tumbaron y ambos terminaron riéndose en silencio para que nadie les escuchara.

Ahora le recuerda y tira lo que queda del cigarrillo.

sí, quizá sea posible enamorarse de los amantes.

viernes, 22 de enero de 2010

Si ella dice que esta triste es porque algo realmente jodido le pasa.

Ya no usa gorros de colores ni bebe vino. Se la pasa sentada sobre la cama mirando de arriba abajo la pared que esta llena de fotografías. Ya ni siquiera mira la ventana ni lo que hay después. Ya no tararea canciones que no existen, pero que juraba sonaron en la radio toda la vida. Ahora fuma más de lo normal y se toma unas doce tazas de café en el día.

Escucha esa guitarra que no para de sonar toda la tarde,
Mira como cae la tarde cuando se lleva un dedo a los labios pidiéndole que se calle.

miércoles, 13 de enero de 2010

No lo se.


Libros que describen mujeres con relojes suspendidos en todo el cuerpo, con horas impares que recuerdan las catástrofes de antaño. Mujeres con los dedos rotos, por donde todo se escapa, incluso esos hombres que miran de soslayo y beben tequila para hacer mas soportable el invierno.

-¿Qué hay más allá de un entonces? -No lo se. -Un cigarrillo que hace colapsar el mundo en cada calada.

Se mira las piernas, en estos días debería viajar, arrugarlo todo y tirarlo a la basura, como hace siempre con los amantes que llevan en los hombros un paréntesis imposible de cerrar.

domingo, 3 de enero de 2010

¿Qué me dices de las noches efímeras?


Despiertas. La ves allí, todavía con los recuerdos enredados en otra parte. Piensas en un barco de vapor, te imaginas las luciérnagas porque da la casualidad de que nunca las has visto, piensas también en África, en los cuchillos que lanzan desde el polo sur. Piensas en aviones de papel y en viajes interestelares, en romper la distancia con un cigarrillo que atraviese las líneas y llegue donde cualquier espectador, que daría la vida por continuar esta historia. Y luego ya no piensas en nada, porque es como si salieras de nuevo a la realidad. Allí esta ella, pero luego no estará, y todo será como antes, una mañana clandestina para ir al trabajo, la humedad del cuarto llenando hasta el tope el nivel de las palabras.

En la ventana, la luz se rompe haciendo malabares.