lunes, 29 de junio de 2009

Te voy a contar un secreto.


Tiene otro amante. Uno con el que habla en las noches mientras fuma. Uno que le dice que Texas es el mejor lugar para morir con bombas atómicas en los bolsillos. Él le habla de vinos, de vaqueros que mueren al medio día, de comidas exóticas que no ha podido cocinar. Seguramente ese otro amante le despierta en las noches para recordarle la hora, para decirle que las botellas bailan en la bañera por efecto de la atmosfera. La ultima noche que se vieron se abrazaron y comieron frambuesas, escaparon a un sitio donde la luz llegaba por tramos infinitos, la hizo caminar en tacones por una cerveza en la estación. ¡Pero todavía no sabe cual es ese otro amante, ha hablado con tantos hombres estos últimos días! Ha corrido tras la sombra de una conversación en estos últimos minutos! Todo a veces se desborda, se le sale de las manos, entonces ella toma un taxi rápidamente y se pierde en las calles trazadas detrás los ojos.

Ayer perdí mi sobrero, salió tras otra cabeza que olvida menos, los sombreros también me abandonan, también mienten, también salen tras otras personas, y yo me dirijo en taxi, con una botella despicada en la mano y un agujero infinitesimal cerca del pecho.

domingo, 21 de junio de 2009

los cuervos olvidan fácilmente


En el fondo de ella, las luces se apagan un minuto antes de terminar la última canción. Entonces, los invitados se miraban, se superponían con golpes y caricias suspendidos en el aire. Los vestidos seguían moviéndose en la música y el humo quedaba enredado en los pulmones, en medio de los olores a frambuesas y a olvidos.

Pero en la realidad, en las fiestas reales no había quien encendiera o apagara las luces, como si todos en la fiesta llevaran su propia oscuridad y al fusionarse congelaran el tiempo y el espacio.

Y si me piden resumir el apocalipsis en un ruido vertiginoso diría esto cuidadosamente: tic-tac. Para que las horas estallaran en el labial de frambuesa.

martes, 16 de junio de 2009

El tarará de la cometa lejana


Tarareando conquistó su brazo izquierdo, donde dormía en las madrugas, con la mente en blanco y los ojos completando un puzle de melocotón. El vigilante enfoca sus rostros, y ella siente una pena de encontrarse en aquel lugar donde no atardece, y quisiera robarse los desiertos, su cuerpo, aquellos lugares infinitos, y alejarse de si misma para no volver jamás.

Sentía que sus pasos dactilares se le hundían en la espalda, giraban en su cintura como veletas a punto de escapar, él tan solo supo que fue una caricia triste de junio, mientras olvidaba aquella chica en esa estación jodidamente sucia… jodidamente abandonada.

Con la humedad de sus dedos no puede hacer gran cosa

viernes, 12 de junio de 2009

Werewolf: Etiología de una mujer calcinada.


Muerde la sandia tiernamente, se escucha como al otro lado del teléfono, con semáforos en rojo, y los agudos sonidos del claxon. Le pide una historia sobre hombres lobo. No sabe que decir, se lanza en un pensamiento frio e imagina cazadores que caen del techo, aves que se meten en sus venas y convierten sus pulmones en un bosque petrificado.

Un silencio incomodo rasga la habitación con crayolas violetas, le pide sandia y ella se la niega. Esta vez no hay recuerdos ni olvidos que lo hagan regresar.

martes, 9 de junio de 2009

sus cabellos revueltos son una ironia...


Lejana, mortal, borracha, desnuda, puta, bohemia, ninfómana, comunista, fracasada, poeta, ilusa, otra vez puta, otra vez borracha, soñadora, juego de papeles inventados por un psicópata sin destino final.

Le levanta el vestido delicadamente e intenta hablarle con el cigarrillo en la boca.

Huérfana de amenazas y de miradas estridentes, le entrega la nota esperando una respuesta. Esperando por lo menos una copa o una corta invitación a nicotina, pero él toma el papel con sus manos cansadas, y lo guarda en el bolsillo de la chaqueta. Pronto lo leeré, dice sin ni siquiera detallar el afán que se le nota en los labios, el temblor que se apodera de ella sin aviso.

Se queda con su vida en un desierto que dejo de existir hace días, ahora es un tercer polo, donde cada día hace mas frio y ella revisa en las mañanas las flores que mueren congeladas, por culpa de sus atuendos homicidas.

sus cabellos se revuelven en la ironia de un libro abierto con las paginas altisonantes

lunes, 8 de junio de 2009

i'm sad


Ayer estaba en la barra con un vaso de whisky tentando sus labios y una sonrisa sacada de alguna vieja película. Los suspiros le producían una sensualidad extraordinaria, él la observaba desde el otro lado del bar, con la cerveza medio tibia y una alegría incontenible en los pulmones, por respirarla, por fumarse cada vena, cada hueso de ella, y luego despertar en un motel, a las 9.30 de la mañana, con los brazos partidos en metáforas y las llamadas contenidas en el vuelo de una mariposa.

Ya no le envía cartas porque ha olvidado escribir. No deja de fumar impacientemente todas las tardes, frente a las palomas. Es su detective, quien le sigue cada salto a media noche, quien se atraviesa en las canciones para modificar una nota, una letra toxica; cada gesto indescifrable en ese rostro que se apoya en el fuego y luego tiembla de frio por un abrazo extranjero.

Ahora mas que nunca desea besarla, pero probablemente le sumerja el licor en los pantalones, como esa noche cuando le conto que estuvo follando con otra.

viernes, 5 de junio de 2009

en ese viejo café donde tomamos cerveza una noche


Le temía a la lluvia porque incendiaba los paraguas cuando su cuerpo ardía en cenizas y hologramas. Conservaba algunas cicatrices en las piernas, una de las cicatrices tenía una historia particular sobre monstruos despeinados que habitaban bajo las botellas y le observaban desde una vía láctea indescifrable.

Podre contarte muchas historias esta noche. Espérame allí, con una botella de vino y un cigarrillo que me mate de la impresión.

Nunca contestó mis cartas. Todo se le escurría en las manos sin medida ni aproximación.

Esos tacones rojos que tiene ahora, que se dirigen directo a un desconocido con copas vacías sobre la mesa, la recibe con un beso en la boca, y ella lo acepta, porque todavía no recuerda si es él o yo quien la espera en este bar de cuerpos carbonizados.

martes, 2 de junio de 2009

antes de la frambuesa y la carretera.











http://conradroset.blogspot.com/

Mientras la penetraba se echa a llorar. Llevándose las manos a la cara y el cabello deslizándose desequilibrado sobre su frente. Ella se levanta indiferente, toma el vestido y los zapatos.

Afuera un viento le hace correrse despacio. Piensa en Siberia, en moléculas pequeñas que vuelan lejos y no regresan dentro de mucho tiempo, envueltas en sudor y heroína. El tendero la observa detalladamente, con el cabello revuelto y los ojos perdidos en un bosque fantasmagórico. Pide un cigarrillo y dos bombones de frambuesa.

Lo ve allí, detenido en el tiempo y las paredes descongelándose a su alrededor, le extiende un bombón por encima de la cama, él la toma por la cintura. Así permanecen toda la tarde. Fumando, mirando el techo, esa mancha blanca con apariencia de manzana que ella ha comenzado a olvidar.