miércoles, 4 de noviembre de 2009

solo le falta un cazamanicomios.


Salió de casa con un silencioterremoto, tomo un trozo de chocolate que encontró bajo la almohada, la cajetilla de cigarrillos, una candela y una vieja factura de supermercado.
Cuando salimos, un momento después, le vimos trepada en el árbol de naranjas, con la cabeza apoyado sobre las rodillas y la mirada perdida en esas habitaciones vacías que trasportan los humanos.
Le gritan para que baje de allí, le amenazan con dejarle sin helado, pero ella nada que escucha, sique aturdida con ese espacio en blanco de voces lejanas, extasiada, perdida en esa tarde que oculta sombras ebrias de paréntesis y comillas.
Puedo deducir que hará con la factura, primero intentara hacer un picaflor, luego le pondrá una colilla encendida entre el pico y lo lanzara despiadada, desprendida de todo, mientras muerde un trozo de ese chocolate y juega a ser pirómana por un rato mas.

5 comentarios:

  1. Vaya, pensaba que haría un avión de esos que vuelan con un ruidoviento.

    Saludos subterráneos de mis ciervos que también vuelan.

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  2. O quizás termine por hacer un elefante de esos que vuelan con las orejas, como Dumbo.


    miau
    con
    pastitas

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  3. Me ENCANTA tu cabecera.
    Y todas tus imágenes.
    Son geniales.

    Y el extraño ritmo que tienen tus textos, cambiando los géneros como te da la gana.

    Encantada de encontrarte.
    Saludosd de kiwi

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  4. Ten cuidado de no quedar atrapada en un paréntesis.
    A propósito ¿Cuál será el sabor de una naranja en llamas?

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  5. Sin dudas, alojada entre las ramas del naranjo, ahilada de todo, era como un feto dentro del vientre materno... donde su capricho es ley!
    Muy lindo.
    Saludos, colega.
    Un Beso.
    FER!

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