domingo, 1 de noviembre de 2009

No usa almohada cuando llueve.


Desde el otro cuarto puede escuchar como rasga el papel con la pluma sin tinta.
Ella usa orégano para preparar las pastas y mermelada de piña para las tostadas del desayuno. Se pinta los labios sin mirarse al espejo y se queda perpleja cuando un desconocido la aborda con frambuesas o con cigarrillos de esos que matan a temprana edad. Casi nunca dice nada. A veces hace escándalos con la maquina de escribir para atenuar el invierno. Pinta las paredes con esmalte rojo y usa crayolas cuando el bolígrafo se detiene en mitad de una párrafo. Es extraña y complicada. No sabe nada de números ni de anatomía, pero lanza las piedras contra la ventana con un toque particular.
Le recuerda los diccionarios y los libros que responden a todo, es como si en la columna guardara artrópodos y mapas de sitios ajenos. No necesita un precipicio para apoyar la cabeza, porque sabe que de igual forma siempre hay una carretera que le espera con lo vacuo.

4 comentarios:

  1. le gustan los vestidos de flores pequeñitas y tiene la manía de ponerse el pelo detrás de la oreja izquierda. y huele a melocotón en almíbar, tanto, que cuando se te acerca te da hambre y ganas de que sea verano.


    a cat le gusta.
    a mí también.

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  2. Ella también se pone los calcetines hasta la rodilla, y si hace un poco de frío se los baja para que el viento le escriba caricias en la piel. Siempre se sienta en el mismo sitio, delante de la pastelería del fondo de la calle para desde allí ver como la gente desayuna mermalada de piña en unas tostadas recién hechas.

    Saludos subterráneos.

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  3. yo también me pinto los labios sin espejo y los hombrecillos se pirran por regalarme caramelos de los que pican la nariz cuando hace frío.

    y yo me miro el mapa y sigo sin encontrar el camino.

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