sábado, 26 de septiembre de 2009

lanza infinitos con mermelada de fresa!


Cuando se enamora las manos toman la apariencia de un lugar donde se brinda con la mirada. El vestido, aquel de flores que le deja los hombros desnudos, se ladea un poco más hacia el oeste. Cuando se enamora mira el techo como si fuera a desprenderse. Y entonces sale y camina por la ciudad buscando obras derretidas de aquella chica con cabello triste y labios sensuales. Busca en el bolsillo, para no perder la primavera, un bolígrafo y un trozo de papel.

Los globos se llevan el silencio de a poco para no estallar en pleno vuelo. Ese abismo pequeñito que guarda en el bolsillo de la chaqueta le sirve como salida de emergencia cuando no hay ventanas por las que mirar. desde la otra linea un sujeto espera el punto final de ese paréntesis que nunca se cierra.


8 comentarios:

  1. Y cuando una servidora lee con sumo placer lo que pasa cuando alguien se enamora, se enamora a su vez de este blog escrito con el idílico humo del tabaco literario.

    En otras palabras: fabuloso. Te sigo :)

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  2. Es tan fácil perder el control cuando el amor es de todos los colores y solo se tiene cinco sentidos. Pero cuando se enomora brinda por todas las causas perdidas y por el bienestar de quien escribe textos tan sentidos. A tu salud este comentario

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  3. Solo se cerrará ese paréntesis cuando los globos exploten silenciosamente en la infinidad violeta de su bolsillo.
    Saludos subterráneos.

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  4. Los vestidos que dejan desnudos los hombros son los favoritos de Julia.


    ¡miau
    de
    chocolate!

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  5. me encanta que los vestidos vayan de este a oeste. También hacia el norte, como prefería Marilyn.

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  6. Bonito rincón con mejores textos. Cuando Aan se enamora, sus manos se llenan automáticamente de regalos.

    Muak

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  7. cuando me siento enamorada paseo por la costa de un bonito pueblo blanco, perdida entre sus callejuelas, con la esperanza de que mi vestido voltee lo suficiente para salir volando a la caza de la ola más sublime...

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