martes, 15 de septiembre de 2009

El día que la conociste… en Japón dejaron de maullar los gatos negros.


Baja la cabeza para que el frio no le tome despreocupada y con el cabello en otra ciudad

Lleva en la chaqueta bombones y papeles con dibujos de barcos enormes que se simplifican en palabras bonitas, como claraboya o caleidoscopio. Parece que inventa tormentas y kamikazes en laberintos desbordados por trampas para trenes que cuelgan de las ventanas. Le duele un poco la mano derecha porque estuvo redactando cartas toda la noche. Enviando besos que saben a chocolate y a lunes sin nada que hacer. Hace poco dejo toda la correspondencia. Solo una carta se quedo en su chaqueta.

La de esa mujer que conociste una noche en que todo parecía obra de Leonora Carrington y te sentaste con el vestido recogido entre las piernas mientras ella te enseñaba a encender un cigarrillo. Y mientras te llevabas las manos a la boca ella se pasaba los dedos por el cabello imitando una vieja canción de kurt cobain.


3 comentarios:

  1. Los trenes no caen en las trampas porque saben cuando viene el viento y se apartan a tiempo. ¿Sabes que a los barcos enormes les encantan los caleidoscopios azules?

    miau
    gigante
    de
    papel

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  2. Las canciones de Kurt Cobain han servido para enseñar a jugar con el pelo a muchas generaciones. Pena que dejase de hacerlas de una forma tan... poco ortodoxa. ;)
    Un saludo y un canto de ballena.

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  3. Es Excelente tu relato,
    como combinas la palabras y le pones sentido a lo que aparentemente no lo tiene.

    besos

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