sábado, 5 de septiembre de 2009

Como en otros tiempos… quiere pastel de manzana y cigarrillos


Cuando levanta la cabeza, con el café frio y los labios secos, le mira y no tiene nada de que hablar. El bar parece una pintura de esas en que todo se distorsiona y crea un caos en la mirada del espectador. Ella sigue allí en letargo discontinuo. Pensando en horas que atraviesan las uñas y las ganas de tomar un escopeta para olvidar los tiquetes y los trenes que no llegan.
Necesitas oxidar las tardes con algunas copas de tequila. Necesitas mirar menos los desiertos, no deberías recordar tanto que los otoños se complementan con los inviernos.
Quisiera darle un beso en la mejilla. Después de beber todo el café del mundo no tienes idea de lo que sigue luego, ella también se quedara con los brazos cruzados y con las esquinas del cuello desarmadas.
Nunca olvidara como caía la noche en su cabello. Pasando un cigarrillo sin encender y secuenciando las palabras como copas que se quiebran en los bolsillos.

7 comentarios:

  1. como copas que se quiebran en los bolsillos..

    ResponderEliminar
  2. No hay nada mas doloroso que una caricia congelada en los hombros. La articulación más flexible, la que colecciona todavías, es también la más traidora...

    He tardado tiempo en llegar, pero, si me lo permites, me quedo :)

    Un saludo despeinado en la estación de tren ***

    ResponderEliminar
  3. Te leí en una primera oportunidad y pensaba en algunos papeles de oficina sin firmar.
    Te leí dos veces y comprendí que se repetiría la misma historia pero no sé si la tuya o la mía.

    Vamos a ver...

    ResponderEliminar
  4. que tal si una de estas tardes, con un tequila, mirando la linea del horizonte, me mandas una sonrisa ave. Ya preparo el nido.

    ResponderEliminar
  5. Dile que tanto café no la dejará dormir, y si no duermes no puedes tener sueños chulos.


    ¡miau
    gigante
    de
    avellana!

    ResponderEliminar
  6. Los cigarrillos están sobrevalorados en la literatura. Mejor innovar con la poética del tic-tac o revivir la estética del mondadientes.

    ResponderEliminar