martes, 4 de agosto de 2009

Cree que el rojo es un color para jugar a las cartas


Te miran las manos, y entonces eres una mujer oblicua que olvida todo. Que confunde la mirada con una botella de vino abandonada en el desierto para que algún turista de paso y por suerte la encuentre entre sus descuidos planeados. Los silencios se caen por inercia, te dice él desde la otra línea. No recuerdas bien como tenia el cabello cuando dijo adiós desde el tren. Solo sabes que te llama cada diez días, como una cifra mágica, como si un gato especulara desde otra dimensión los ángulos que forman tus recuerdos y el paraguas cuando una tormenta se avecina.

Tengo que hablarte de esta noche, tengo que contarte mis sueños porque se repiten constantemente, quisiera darle la espalda a todo lo que vuela. Necesito arrojar copas de vino desde la ventana para escuchar las canciones que nunca se olvidan.

¿Sabes que las cometas solo forman ángulos agudos?, dice y se queda en silencio. No, no lo sabia, dice ella entre irónica y risueña. Lo acabo de inventar, porque la casualidad tiene la forma de líneas paralelas.

Se acaban las monedas y ambos cruzan sus miradas en la lejanía. Echan a la suerte el después, como ultima opción.

2 comentarios:

  1. Te miran los pies, y entonces eres una mujer consonante que piensa siempre ser una piedra, hay bestias en cada esquina y debajo de tu falda flores, una mirada desertica en dos tonos, y una nueva botella de vino esperandote en esa estacion que tanto odias, junto esa hoguera que se enciende siempre que el viento le pega en la cara.
    Son esos elefantes y el veneno que se derrama de los crateres humeantes, seguramente son facil de olvidar las hormigas que se comieron los bonitos dulces radioactivos.
    La moneda al caer seguramente no mostrara ninguna de sus caras por verguenza.
    quieres un cigarro?

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  2. yo creo, fenix, que la respuesta esta en el texto siguiente.

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