miércoles, 12 de agosto de 2009

Con un paraguas y una bicicleta iría hasta el fin del mundo.


Hunde sus brazos en las rodillas. La próxima oportunidad esta en esa rueda que gira y le tuerce el clima. Con un trozo de tiempo en el bolsillo echaría a correr.

El jazz hace que se mueva su cuello y los glóbulos rojos. Permanece en la estación. Con la maleta vacía y el tiquete expirado. Ahora mismo daría su vida por recorrer el borde los rieles en una bicicleta roja.

Y es que el rojo es un incendio apartado de un recuerdo circular. Te hablare de física cuántica después de follar un domingo entero.

4 comentarios:

  1. Aparentemente el tren la dejo buen tiempo hace. Tambien parece que faltan 10 minutos para que llueva de nuevo y bajo los espasmos de nube una estacion se erosione sin volver a ser nunca como fue.
    Cuando solo quede una montaña de tapias arrastradas por la tormenta, estaran los rieles perdidos y habran olvidado el objetivo de su estar, pero nada podra removerlos de alli.
    ojala hables de la dualidad onda particula, y no olvides el gato de schrondinger.

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  2. A los glóbulos rojos les fascina el jazz, pero tienen miedo de las bicicletas que se creen trenes.


    miau de macedonia

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  3. Después una copa de vino, de fondo Chalie Parker. Luego el silencio y el tacto se reconcilian.

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