lunes, 6 de julio de 2009

Le hace falta una escopeta y una canción de cat power que no termine nunca









Juega a tirar piedras al otro lado de la calle. Ninguna llega tan lejos como para ser intergaláctica. Irreconocible. Ya no hay pájaros para espiar. Ni pájaros que espían. El frio es el enemigo de esas rocas que silban y se estacionan en el pecho. Ya no esta. No puede volver a ese sitio donde jugó al póker, porque perdió su brújula y su mapa. Aunque todos dicen que queda a dos metros, el lugar. Otra roca y una pérdida sencilla que envían por correspondencia o un beso que lanzan desde la ciudad vecina transportado por el helio. Atraviesa figuras imaginarias y se cruza de piernas. Ya no tiene rocas, y el frio congela su hipotálamo. Desorbitada y sin saber que hombre la espera esta noche en casa. Extraña a alguien enormemente, pero aun no recuerda del todo su manera de sonreír.

2 comentarios:

  1. Que pruebe a hacer muecas delante del espejo, hasta que una le resulte familiar. Encontrar la sonrisa es cuestión de probar.


    miau capicúa :)

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  2. hay ojos que se despiertan viendo a la nada, dibujando de eso budas en bosques de bamboo, tibias manos que tocan tu espalda y juegan hasta el pecho, la sonrisa se aplaza y las carcajadas espontaneas son grandes premios, un cabello rojo es un placebo para la resaca.

    we dont have control, we are under control.

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