viernes, 12 de junio de 2009

Werewolf: Etiología de una mujer calcinada.


Muerde la sandia tiernamente, se escucha como al otro lado del teléfono, con semáforos en rojo, y los agudos sonidos del claxon. Le pide una historia sobre hombres lobo. No sabe que decir, se lanza en un pensamiento frio e imagina cazadores que caen del techo, aves que se meten en sus venas y convierten sus pulmones en un bosque petrificado.

Un silencio incomodo rasga la habitación con crayolas violetas, le pide sandia y ella se la niega. Esta vez no hay recuerdos ni olvidos que lo hagan regresar.

2 comentarios:

  1. Los frutos de adrenalina crecen algunas veces por allí junto a esos cardos.

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  2. "rasga la habitación con crayolas violetas..."(fascinación por los cortos)

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