lunes, 8 de junio de 2009

i'm sad


Ayer estaba en la barra con un vaso de whisky tentando sus labios y una sonrisa sacada de alguna vieja película. Los suspiros le producían una sensualidad extraordinaria, él la observaba desde el otro lado del bar, con la cerveza medio tibia y una alegría incontenible en los pulmones, por respirarla, por fumarse cada vena, cada hueso de ella, y luego despertar en un motel, a las 9.30 de la mañana, con los brazos partidos en metáforas y las llamadas contenidas en el vuelo de una mariposa.

Ya no le envía cartas porque ha olvidado escribir. No deja de fumar impacientemente todas las tardes, frente a las palomas. Es su detective, quien le sigue cada salto a media noche, quien se atraviesa en las canciones para modificar una nota, una letra toxica; cada gesto indescifrable en ese rostro que se apoya en el fuego y luego tiembla de frio por un abrazo extranjero.

Ahora mas que nunca desea besarla, pero probablemente le sumerja el licor en los pantalones, como esa noche cuando le conto que estuvo follando con otra.

2 comentarios:

  1. Veo un bello pez en esa copa.
    Y un cigarrillo,
    las manos leen la una a la otra
    las 9:30 y aun queda una copa llena.

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