martes, 16 de junio de 2009

El tarará de la cometa lejana


Tarareando conquistó su brazo izquierdo, donde dormía en las madrugas, con la mente en blanco y los ojos completando un puzle de melocotón. El vigilante enfoca sus rostros, y ella siente una pena de encontrarse en aquel lugar donde no atardece, y quisiera robarse los desiertos, su cuerpo, aquellos lugares infinitos, y alejarse de si misma para no volver jamás.

Sentía que sus pasos dactilares se le hundían en la espalda, giraban en su cintura como veletas a punto de escapar, él tan solo supo que fue una caricia triste de junio, mientras olvidaba aquella chica en esa estación jodidamente sucia… jodidamente abandonada.

Con la humedad de sus dedos no puede hacer gran cosa

4 comentarios:

  1. Podría olerlos y justificar el frió que hace derrumbar las paredes de ese edificio, tararea muñeca que tu boca cocina deseos, sonríe, y al sol ciérrale tus ojos juguetona, balancea tus piernas niña hermosa y recuerdame esas noches de junio, mil caras observan sudorosas.

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  2. quisera robarme los desiertos a mano armada

    .*

    (eres Djuna? este es tu otro blog?)

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  3. si nébula... este es mi otro blog.

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