viernes, 29 de mayo de 2009

Terminó jugando al póker en un asilo para fantasmas


Tarde de jueves. 32 grados centígrados fuera, 0.8 grados centígrados en el tórax.



-Hace un calor inabarcable, dan ganas de arrancarse la piel a mordiscos.-

-En mi niñez sentía más calor que ahora, sobre todo en las rodillas.-

-Sabes? Yo no recuerdo mi niñez.-

-El castigo cuando tomaba caramelos a escondidas o fumaba debajo de la cama, era aceite en las piernas, bajo un sol reticular.-

-A veces inventó historias y poemas, sobre todo historias sobre enanos en maletas rojas. O enanos perdidos en un bosque sin cortinas para producir videos.-

-Me sentaban en el patio con las manos y las piernas amarradas. Con el alma también comprimida en el ardor.-

-Deberíamos jugar al póker y no este juego…¿ cómo decías que se llamaba?.-

-Póker.-

Al atardecer abrió la sombrilla y tiró dos vasos por el wáter. Nunca más volvió a saber de ella.

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