domingo, 31 de mayo de 2009

humedad en carreteras


Eran las tres de la tarde. Mientras trataba de recordar donde estaba y recortar la línea del horizonte con ceniceros antiguos. Mira al sujeto que esta diagonal a ella. Él hace una mueca simpática y la llama con los dedos.


Se acerca con cuidado, y él le pide un tinto; era eso lo que ella esperaba, esa simple petición. Pero ¿donde estaban las cafeteras?; para despistarlo le contó una historia:

-Hace tiempo trabajaba en otra gasolinera, una mejor. Todos los autos que llegaban allí eran de colores derretidos y personas fragmentadas con atardeceres en los ojos. Casi siempre llegaba con resaca y me bebía cuatro tintos para tomar el día por el cuello y hacer mi trabajo, disfrutando de esos autos con parabrisas rotos y ventanas asesinas.-

El hombre la mira detenidamente, allí, en esa mesa de madera, posando para una foto que nadie podrá capturar. Saca la cajetilla de los cigarrillos y le ofrece uno a ella.

- -Lo único que recuerdo con total seguridad es quemar las puntas de las palabras con cigarrillos.-

Así están las cosas hoy. De perfil ante el desfile de autos que atraviesan el desierto en busca de cuatro tintos en la gasolinera. Una mujer le habla al desconocido como si fuera la última vez que tuviera el humo de testigo ante esa conversación que puede terminar.

2 comentarios:

  1. Un tinto para pasar el largo viaje, las polvaredas de la carretera vencieron sus ojos, pronto caeria en la hipnosis por el cansancio y aun no ha entendido el objetivo de tan largo viaje, es tal vez esa maleta que costo cuchillos y un balazo, un olvido en una cantina de putas al otro extremo de la carretera, o un eterno volver de las sutilezas que le revitalizan al tiempo que lo hacen morir, perdidas que se sienten por adelantado y un camino largo por el cual devolverse en su viejo automovil.

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  2. me encanta como suena esa proposicion de devolverse en un viejo automovil.

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