martes 24 de noviembre de 2009

¿como es ella?


-Quería escribir una historia sin personajes y sin lugarescomedia, quería simplemente hacer dos líneas que se confunden con el tiempo. Una horizontal, otra vertical. Pero al final se conformó con hacer un mapa incorrecto de Vietnam, aunque correcto entre sus ideas. Siempre iba perdida, en sus propios huesos a veces ni se hallaba. La piel parecía un desierto sin ecuaciones de emergencia.
-¿Sabia jugar ajedrez?
-No. Tampoco jugaba cartas. Solo sabía ser complicada y tomar yogurt de mora en los malos momentos.

Si le preguntabas a donde iba, te miraba las manos, luego, casi al mismo tiempo, te hablaba de una figura sin dimensión. Sabias que no iba a ninguna parte, porque viajar le daba miedo.

domingo 15 de noviembre de 2009

Entonces… ¿qué es?


-Una rueda de la fortuna? -No, no es una rueda de la fortuna.

Esta mañana un tango se escondió bajo la cama haciendo cortocircuito con alfileres que se caen en una de esas cajas que contienen la resonancia del mundo. El café se puso frio antes de tiempo. Los cigarrillos se mojaron por los agujeros del techo donde el agua entra sin avisar.
-Una moneda que siempre cae en sello. -No, no.

Se queda en letargo mirando la prensa, pensando en los lugares donde el tiempo se funde en caladas interminables y las noches parecen galaxias comprimidas en una taza de té.

-¿Te rindes? -No todavía no. -…¡Un espectro atómico! -No -Entonces, ¿qué es? -Un agujero negro detrás de la córnea.

martes 10 de noviembre de 2009

ocurre en menos de un parpadeo.


Ese teléfono que no para de sonar y ella que se extingue en su propio cuarto.
Ahora esta en un país que tiene la geografía de un cubo de azúcar, con parques que paralizan palomas y hacen agonizar las maletas que llevan en el interior arañas y telepatía fluorescente.
La gente de allí guarda en los abrigos la proyección de sus huidas color ocre.
A través de ese vidrio roto le ve y le sonríe, indicándole con el color del cabello que todo anda bien.

Esos viajes que se consiguen con una copita que lo contiene todo y con una canción que anda de moda en cualquier lugar del mundo. El humo del cigarrillo es perpendicular a cualquier autobús que lleva los vidrios rotos.

miércoles 4 de noviembre de 2009

solo le falta un cazamanicomios.


Salió de casa con un silencioterremoto, tomo un trozo de chocolate que encontró bajo la almohada, la cajetilla de cigarrillos, una candela y una vieja factura de supermercado.
Cuando salimos, un momento después, le vimos trepada en el árbol de naranjas, con la cabeza apoyado sobre las rodillas y la mirada perdida en esas habitaciones vacías que trasportan los humanos.
Le gritan para que baje de allí, le amenazan con dejarle sin helado, pero ella nada que escucha, sique aturdida con ese espacio en blanco de voces lejanas, extasiada, perdida en esa tarde que oculta sombras ebrias de paréntesis y comillas.
Puedo deducir que hará con la factura, primero intentara hacer un picaflor, luego le pondrá una colilla encendida entre el pico y lo lanzara despiadada, desprendida de todo, mientras muerde un trozo de ese chocolate y juega a ser pirómana por un rato mas.

domingo 1 de noviembre de 2009

No usa almohada cuando llueve.


Desde el otro cuarto puede escuchar como rasga el papel con la pluma sin tinta.
Ella usa orégano para preparar las pastas y mermelada de piña para las tostadas del desayuno. Se pinta los labios sin mirarse al espejo y se queda perpleja cuando un desconocido la aborda con frambuesas o con cigarrillos de esos que matan a temprana edad. Casi nunca dice nada. A veces hace escándalos con la maquina de escribir para atenuar el invierno. Pinta las paredes con esmalte rojo y usa crayolas cuando el bolígrafo se detiene en mitad de una párrafo. Es extraña y complicada. No sabe nada de números ni de anatomía, pero lanza las piedras contra la ventana con un toque particular.
Le recuerda los diccionarios y los libros que responden a todo, es como si en la columna guardara artrópodos y mapas de sitios ajenos. No necesita un precipicio para apoyar la cabeza, porque sabe que de igual forma siempre hay una carretera que le espera con lo vacuo.

martes 27 de octubre de 2009

Los tejados tocan blues después de las diez.


En particular sucedía en la calle 103, llegando al norte. A veces era tanto el ruido que escuchabas que la amnesia de la ciudad y del clima se te incrustaba bajo la falda. Pero tenias que continuar, con las maletas y esa vieja bicicleta que enloquecía con el frio.
El sonido por lo general llegaba de una azotea. Donde los insectos se ahogaban en la tinta de una sinfonía mal hecha y las aves se empeñaban en no hacer estación allí.
Algunos días terminaba sentada en un carro viejo fumando como quien proclama en el fondo un apocalipsis una y otra vez. Terminaba con el corazón agitado y los pulmones extendidos en respiraciones cortas.

Pero ese enjambre de notas dolía a veces, como si guardara secretos de un lugar sin paredes ni humedad en el techo.

miércoles 21 de octubre de 2009

termina olvidando tambien la dirección de las palabras



Nunca supo como se llamaba, porque de los amantes solo debes saber la marca del pintalabios o la talla de sus interiores, el resto es nada. Le gustaba el azul, el cine francés y los dibujos de barcos con gatos cansados de ver estrellas. Hablaba de Emily Dickinson como un pariente lejano con el que solo funciona la telepatía y unas cuantas comas de cartas extensas.

Ayer en el correo encontró un sobre con pedazos de hojas en blanco, por alguna razón, le recordó a la chica de los barcos y el azul adrenalina, por alguna razón sintió ganas de saber su nombre y construir una imagen de ella, pero hasta eso era imposible.

Por que de los amantes solo debe recordar la sombra del cabello.